En el XII Congreso de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes FENACORE celebrado en Tarragona presenté una comunicación que, pese a los más de 10 años transcurridos, no ha perdido vigencia en absoluto.

Su actualidad se hace patente con la revisión de concesiones que muchas Confederaciones Hidrográficas están llevando a cabo.

Lo recupero aquí como inicio de esta andadura bloguera

Agua Tradicional

EL USO CONJUNTO DE AGUAS SUPERFICIALES Y SUBTERRÁNEAS EN LAS COMUNIDADES DE REGANTES

El problema de la integración de los aprovechamientos de titulares diferentes.

El objeto de este trabajo es abordar determinadas cuestiones que se nos plantean necesarias a la hora de afrontar una Gestión Integrada de los Recursos Hídricos,  y  en particular del uso conjunto de aguas superficiales y subterráneas para el riego agrícola, y que van más allá de los aspectos técnicos y de ordenación de los recursos y su disponibilidad, en aquellos casos en que el derecho al aprovechamiento superficial o subterráneo pertenece a entidades o titulares diferentes.

            Y en particular acercarnos a la adopción de determinadas fórmulas de gestión    que faciliten la integración o la adecuada coordinación institucional, y el ajuste -y reducción- de los costes económicos de explotación.  Sobre todo, en un momento en que coexisten aguas e instituciones de titularidad pública con otras de carácter privado.

1.- PLANTEAMIENTO DE LA CUESTIÓN E IDENTIFICACIÓN DEL PROBLEMA.

            En toda la cuenca mediterránea, y en las zonas costeras de la Comunidad Valenciana, bajo la vigencia de la Ley de Aguas de 1870, gracias a la accesibilidad de los acuíferos y al desarrollo de la técnica para la extracción por bombeo de aguas subterráneas, desde finales del siglo XIX, ha sido generalizado un doble fenómeno:

  • La perforación de pozos   para la extracción del recurso de   los acuíferos subterráneos y su aplicación a la transformación de superficies tradiciones de secano en regadío, con la creación de infraestructuras de distribución nuevas.
  • La perforación de pozos en zonas de riego tradicional adscritas a Comunidades de Regantes con derecho a la utilización de aguas superficiales, para afrontar periodos de carencia o sequía, lo que fue además aprovechado para disponer del recurso al margen o de forma alternativa a la ordenación del riego que efectuara la Comunidad de Regantes. Pero en la mayoría de los casos aprovechando las infraestructuras de distribución existentes de la Comunidad.

            En ambos casos, y salvo contadas excepciones en que la propia Comunidad haya efectuado la perforación,  estos pozos se han creado y organizado a través de la fórmula de constitución de Sociedades Civiles, de carácter privado, con compra de una parcela para la perforación e instalación de la casa pozo y maquinaria, y la dotación de un capital en forma de participaciones sociales. Los distintos socios y cada uno de ellos tienen derecho de propiedad sobre el pozo en forma de acciones. Y es generalmente considerado como un derecho de carácter patrimonial adscrito a la parcela, pero con un fuerte componente de titularidad personal, una propiedad más que forma parte del patrimonio de la persona.

            A su vez se han creado Asociaciones, Agrupaciones o Federaciones locales, comarcales y provinciales de Pozos.

            Tras la ley de aguas de 1985,  nos encontramos con que en la actualidad estas sociedades están en alguna de las tres situaciones siguientes:

  • Incluidas en la Sección C, con arreglo a la Disposición Transitoria 3ª de la Ley de Aguas
  • Incluidas en el Catálogo de Aguas Privadas (D. Transitoria 4ª)
  • Fuera de Ordenación, es decir, ni en la Sección C ni en el Catálogo.

            En cuanto a la situación del   recurso hídrico de estos pozos, lo encontramos en la actualidad también en tres formas diferentes:

  • En Explotación plena, es decir,  que el recurso subterráneo es el único medio de abastecimiento para riego de   las parcelas.
  • Usado en combinación con recursos superficiales, procedentes de Comunidades de Regantes- ya sea de forma complementaria, alternativa  subsidiaria o al abastecimiento que estas proporcionan, o bien dentro de concesiones mixtas-.
  • Y finalmente existe un gran número de pozos que están sin uso, abandonados o semiabandonados, tanto material como social y organizativamente.

            Y de la combinación de los 6 factores anteriores con la existencia de recursos superficiales pertenecientes a Comunidades de Regantes, que como sabemos son Corporaciones de Derecho Público, con fórmulas organizativas y participativas diferentes a las   de las sociedades civiles, surgen los problemas a cuyo planteamiento y apunte de solución nos referimos.

            Ello en un marco en el que, por parte de la Administración, a través de las Confederaciones Hidrográficas se está realizando un importante esfuerzo por evitar las duplicidades en las concesiones y aprovechamientos.

2.- COMUNIDADES TRADICIONALES.

            Estas comunidades integran superficies regables en la mayoría de los casos preexistentes a la Ley de Aguas de 1870, y en la actualidad vienen caracterizadas por   tres notas básicas:

  • Aglutinar la superficie tradicional de riego superficial de las poblaciones, la zona de huerta, y estar próximas a los cascos urbanos, con abastecimientos de recursos superficiales.
  • Haber visto mermada su superficie, en muchos casos considerablemente, por el desarrollo urbano e industrial, con el que a menudo coexisten.
  • Y Haber acometido obras de modernización, (en las que el tratamiento de las ventajas en orden a ahorro de agua y costes, y ventajas organizativas y de gestión, exceden el propósito de este trabajo, siendo por lo demás, de sobra conocidas)

            En este contexto se plantea las Comunidades de Regantes el propio mantenimiento de su superficie regable, la coexistencia o integración con las explotaciones subterráneas y la integración o compatibilización con nuevos usos, ya sea industriales o de abastecimiento de poblaciones.

            Y si en lo que se refiere al crecimiento industrial y urbano y la perdida de suelo cultivable poco ha podido hacerse, en cambio en lo que respecta   al uso conjunto de recursos superficiales y subterráneos, mediante la gestión integrada y en evitación de duplicidades de aprovechamientos (vetados como hemos dicho por la propia escasez del recurso y la administración hidrográfica),  y  en la incorporación  y compatibilidad del riego con nuevos usos en el marco de las propias Comunidades de Regantes, pensamos que es un momento idóneo para  aprovechar las oportunidades que supone el mantenimiento o recuperación de los pozos, y su integración dentro de la estructura organizativa  y dotacional de las Comunidades de Regantes.

            De ahí que algunas Comunidades se hayan planteado y abordado -entendemos que con buen criterio- la incorporación de los pozos de riego mediante su completa integración en las mismas.

            Ello nos lleva al análisis de la situación de los pozos y las sociedades que los poseen, a las actuaciones necesarias para llevar a cabo dicha integración, y las ventajas que se pueden obtener de ello.

            En cuanto al estado de estas Sociedades Civiles puede resumirse en los siguientes puntos:

  • Las parcelas que integran la sociedad están todas dentro de la zona regable de la Comunidad de Regantes.
  • Se está concluyendo o ha concluido por la Comunidad la modernización y la instalación del riego por goteo, con gran número de parcelas que han adoptado dicho sistema.
  • Los costes de mantenimiento del pozo son cada vez mayores y suponen un gasto que se puede disminuir o evitar regando con agua superficial y con el riego localizado.
  • Por un elevado número de titulares de las parcelas se muestra escaso interés en el mantenimiento agrícola de las mismas, y en consecuencia en la contribución a los gastos de mantenimiento de las instalaciones, ello cuando no han sido prácticamente abandonadas por falta de uso.
  • En muchos existen cientos o miles de asociados, en su mayoría de avanzada edad.
  • Que la Confederación Hidrográfica está revisando todas las concesiones de agua, para evitar que haya duplicidad de aprovechamientos en las tierras o parcelas, de manera que cada parcela solo reciba agua de una concesión.
  • Que, con carácter general, y por problemas que presentan los acuíferos subterráneos, se está dando preferencia a la utilización de aguas procedentes de recursos superficiales sobre las subterráneas.
  • Como consecuencia de todo ello en breve pueden quedar como pozos de sequía o reserva y sin órganos eficaces de gestión.

            La consecuencia será, o lo ha sido ya, la falta de mantenimiento de la instalación y el deterioro, a veces irrecuperable, de las mismas.

            En este contexto,  como hemos dicho, pensamos que la mejor opción social y económica es la integración de los pozos en las respectivas Comunidades de regantes y la unificación de los aprovechamientos y concesiones. Pero para ello es necesario que la Comunidad de Regantes asuma la titularidad del aprovechamiento subterráneo, como única fórmula válida para una gestión directa y eficaz.

            El proceso pasa por la extinción de la Sociedad Civil que ostente la titularidad del pozo y del aprovechamiento y por la modificación de la concesión de la Comunidad de Regantes.  No obstante, dicho proceso no está exento de problemas.

            Así en cuanto a las actuaciones necesarias para la extinción de la sociedad:

  • Se trata de Sociedades Civiles que se rigen por sus Estatutos y por el Código Civil. Dado que afecta a la subsistencia de la sociedad, entendemos conveniente la notificación de la convocatoria de forma personal a los socios.
  • Dado que la sociedad dejará de existir como tal y la parcela y el pozo, y los derechos sobre el mismo serán de la Comunidad de Regantes, la decisión habrá de ser tomada en Junta General expresamente convocada, y por unanimidad de sus socios,  si la cesión es a título gratuito,  o cuanto menos con la voluntad de la mayoría y la aquiescencia del resto tanto en ese supuesto como si la cesión es con contraprestación. (De no ser así habría de iniciarse un complejo y   largo proceso de liquidación que no beneficiaría a ninguno de los agentes implicados).
  • De aceptarse dicha propuesta la Sociedad se disuelve y sus bienes y trabajadores pasan a la Comunidad de Regantes que también asume todos los gastos.
  • Con la integración deberá procederse a la extinción de la de la Sociedad que operará mediante la transferencia de su activo y pasivo a la Comunidad de Regantes    que en la mayoría de los casos asumirá dichas obligaciones y las que puedan surgir de la integración.
  • Con carácter previo a la integración y modificación y de la concesión, será necesario que la Comunidad haya adquirido la titularidad material y formal de la parcela y pozo, pues en caso contrario la Administración no le incluirá el aprovechamiento.

            El problema principal podría surgir si por cualquier causa el proceso no concluyera con la  integración, o con la inclusión del aprovechamiento en favor de la Comunidad de Regantes, ya que nos encontraríamos con una Sociedad civil  extinguida, y una Comunidad con un patrimonio que no responde al fin inicialmente pretendido (Aunque no deseables, las soluciones también pueden ser varias,  en función del sistema gratuito u oneroso elegido, pasando desde la incorporación de condiciones resolutorias y restablecimiento de derechos, a la consolidación patrimonial por parte de la Comunidad).

            Por lo que respecta a las actuaciones necesarias por parte de la Comunidad de Regantes:

            Además de la adopción en legal forma de los correspondientes acuerdos, será necesario:

  • Tramitar una modificación de las características de la concesión, si lo que se pretende es el aumento de volúmenes de agua, la incorporación de nuevos usos o su transformación a concesión mixta.
  • O si lo que se persigue es tan solo la incorporación de los pozos como pozos de reserva, bastará en principio, con comunicar el cambio de titularidad y modificar el expediente concesional del pozo.

            La conclusión del proceso aportará unas ventajas y valores añadidos que resumimos:

  • Se evita el problema de la duplicidad de aprovechamiento sobre unas mismas parcelas.
  • Se optimiza la gestión hidrológica y la administrativa, con el consiguiente abaratamiento de costes ambientales y económicos.
  • Se facilita a la Comunidad de Regantes la posibilidad de incorporación de nuevas demandas y usos.

            En relación con este último aspecto,  y en atención a la calidad del recurso, superficial o subterráneo, y a las características de las demandas,  la disposición de los dos tipos de recursos puede permitir:

  • Por un lado, incorporar nuevos usos a los tradicionales,  en  aplicación a los mismos de los volúmenes adquiridos, o de los antes destinados a extensiones urbanizadas, ya sea uso industrial, o de abastecimiento de poblaciones, o recreativo.

1.- Ya sea mediante la incorporación como usuarios de los titulares de los referidos usos

2.- O bien mediante contratos de cesión de derechos de aprovechamiento.

  • Por otro lado, discriminar la obtención del recurso en función de las mayores o menores exigencias de calidad del agua para el uso al que se va a destinar, de las características de dicho uso, o de otros criterios de proximidad o conveniencia.

            Finalmente, en el caso de que las Sociedades titulares de pozos existentes en la zona regable de una Comunidad de Regantes decida continuar vigente, el escenario con el que nos podemos encontrar es el siguiente:

  • Los socios que quieran pueden separarse del pozo, dejando de ser socios,   y quedarse solo con la Comunidad de Regantes.  Sus parcelas se darán de baja del pozo.
  • Los socios que quieran seguir con la sociedad del pozo pueden hacerlo debiendo asumir los que se queden los gastos de mantenimiento.

            En cuanto a los derechos de riego para los que quisieran quedarse con el pozo, en función de las características del aprovechamiento, la solución que ofrezca la Confederación Hidrográfica puede ser diferente, pasando por lo siguiente:

  • Mantenerlo como pozo de sequía, de forma que no se podrá, pero se habrá de mantener.
  • Reducir sus derechos de extracción de agua a la nueva superficie. Tendrá menos derecho de Agua.  Por contra a la Comunidad se le reducirá proporcionalmente la Concesión, si bien las parcelas se mantendrán en su zona regable, pero sin dotación o sea con “Volumen cero”, pues ya lo tendrán del aprovechamiento del pozo. Se permite que se siga regando con el agua del pozo solamente,  y sin que la Comunidad pueda suministrar agua superficial,
  • O bien, finalmente y en función del volumen que tenga concedido el aprovechamiento, si es insuficiente para abastecer las necesidades de riego, puede establecer una dotación mixta y complementaria, de manera que la Comunidad de Regantes les aporte el caudal complementario.

            Pero cualquiera de estas soluciones, como es fácilmente comprensible, no hace sino dificultar el proceso de gestión y optimización de los recursos tanto hídricos como económicos y sociales.

3.- COMUNIDADES DE NUEVA CREACIÓN: HACIA UNA DOTACIÓN MIXTA.

            La realización en la segunda mitad del siglo XX de grandes infraestructuras hidráulicas mediante la creación de embalses de regulación y canales de distribución ha permitido la incorporación al regadío de zonas que antes eran de secano, o bien a zonas transformadas a regadío mediante la excavación de pozos, asegurarles la continuidad del recurso o la calidad del mismo cuando este se ha reducido, se ha contaminado, o se ha salinizado.

            En estos casos, la titularidad de los aprovechamientos superficiales suele pertenecer a Comunidades de Regantes de nueva creación (por contraposición a las denominadas tradicionales o históricas), mientras que los aprovechamientos subterráneos pertenecen a Sociedades Civiles,  generalmente anteriores a la propia Comunidad.

              La coexistencia de estos aprovechamientos da lugar una tipología de supuestos mucho mayor a la que hemos analizado en el caso de las Comunidades Tradicionales.

            Generalizando en exceso, diremos que los pozos mantienen el aprovechamiento privativo de las aguas (ya sea en forma de inscripción en el Catálogo de Aguas Privadas, o en la Sección C), con las características ya comentadas, en tanto que las Comunidades, cuando se han creado en zonas donde ya existían pozos, han obtenido una dotación inferior al volumen real demandado por los cultivos de las parcelas que integran su zona, y en función de los recursos superficiales disponibles.

            Si no se ha abordado la modernización de los regadíos,  la utilización de uno y otro recurso se complementa, con preferencia de los usuarios por el uso de aguas superficiales, que suponen el riego a un menor coste.

            En aquellos casos en los que bien la Comunidad de Regantes, o bien las distintas sociedades civiles, individualmente o en agrupación, han abordado la modernización de los regadíos, gracias a la optimización de este, el riego se viene efectuando fundamentalmente con los recursos superficiales.  En la práctica, los pozos funcionan como pozos de reserva o sequía y las Sociedades que los rigen son meramente testimoniales, y las infraestructuras de los pozos acarrean los problemas expuestos en el punto anterior.

                        Pero tanto en uno como en otro caso, el criterio que prima para la utilización del recurso es el económico, quedando en un segundo plano la cantidad o calidad de cada uno de los recursos implicados, ya que con frecuencia coexisten dos entidades de titularidad,  y una asume la gestión del riego y otra la del suministro, separadamente, con todos los inconvenientes que ello supone.

            De ahí que como en el caso anterior, pensemos que tal coexistencia resulta anacrónica y que debe tenderse al sistema diseñado por la Ley de Aguas de 1985, con vocación de que la totalidad de las aguas sea publica y su gestión se encuentre en manos de sus usuarios organizados en forma de Comunidades.

            Con la aplicación del esquema trazado en el apartado anterior, se llegaría en estos casos a la creación de una Comunidad de Regantes con Dotación Mixta (Superficial y Subterránea) y a la deseada unidad de gestión, que como allí hemos dicho y repetimos,  favorece la optimización de recursos hidrológicos,  organizativos y productivos, con el consiguiente abaratamiento de costes ambientales y económicos.

4.- AMPLIACIÓN DE ZONA REGABLE DE COMUNIDADES DE REGANTES.

            El último supuesto al que nos queremos referir es al de aquellas superficies de riego que únicamente vienen abastecidas en la actualidad por aguas procedentes de pozo.      

            Si por sus características no se encuentran  cerca o en el área de influencia de una Comunidad de Regantes, a simplemente no les interesa  la integración, no se plantea cuestión alguna, ya que en función de su Derecho, pervivirán como Sociedades Civiles, si están inscritas en el Catálogo de Aguas privadas, con un derecho a su aprovechamiento ilimitado en el tiempo, pero sin posibilidad de modificación;  o en  caso de que  pretendan la modificación o  de que tengan su derecho inscrito en la Sección C, transcurrido el plazo de 50 años de la Disposición Transitoria  3ª (llegado el año 2035) habrán de obtener concesión y pasarán a convertirse en Comunidades de Usuarios (Regantes en este caso).

            Si por el contrario se trata de una superficie próxima a una Comunidad de Regantes,   puede resultar conveniente la adscripción de la superficie regable del pozo a la de la Comunidad,  a fin de:

  • Beneficiarse con una pequeña inversión de las costosas infraestructuras de modernización de regadíos afrontadas ya por la mayoría de las Comunidades de Regantes.
  • O bien tan solo con el fin de optimizar la gestión y abaratar costes de explotación.

            En tal caso, supondrá, como se ha expuesto en el apartado 2º,  la disolución de la Sociedad Civil, y la correspondiente tramitación de la modificación de la Concesión de la Comunidad, reproduciéndose los inconvenientes y trámites expuestos.

5.- CONCLUSIÓN.

            La optimización de la gestión y el uso del agua supondrá realizar un esfuerzo de conjunto   que implica:

  • Por parte de las Comunidades de Regantes, superar los criterios tradicionalistas y territorialistas.
  • Por parte de los titulares de aprovechamientos subterráneos superar el criterio privatista de la propiedad del agua.
  • Por parte de la administración, dinamizar las fórmulas de integración y participación.

            Esfuerzo conjunto, y ya iniciado en muchos casos,  que confiamos contribuirá al eficaz y eficiente aprovechamiento del recurso hídrico y mantenimiento del sector agrícola al que sirve el regadío. 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s